domingo, 8 de marzo de 2026

Siento

A veces, me pregunto como sería que alguien notara la suavidad con la que siento.

No la intensidad visible, 

sino esa forma callada en la que me importan y me duelen algunas cosas.


Cómo me detengo en los gestos mínimos, 

en las frases no dichas.

Cómo escucho mas de lo que digo, o cómo guardo solo para mí algunos detalles, 

sin que nadie más lo perciba. 


Cómo sería que alguien se adentrara, que alguien lo supiera,

sin tener que explicarlo.


Que hay una ternura que pocas veces hago pública. 

Vive en la manera en la que pienso en alguien durante el día,

en el mensaje que escribiría para saber cómo está.

En el deseo de compartir lo cotidiano.


Y es que no necesito fuegos artificiales,

solo una complicidad que crezca sin ruido,

sin prisas, ni ataduras.

Lo que anhelo es simple, pero también profundo.


Saber que existe y sentir que no tengo que reducir mis dudas.

Que puedo querer con calma.

Con la cercanía y la transparencia más sincera. 

Sin temor a parecer demasiado.


Porque hay palabras que no nacieron para salir,

ni historias para ser contadas.

Se quedan guardadas, como algo secreto, 

que late sin permiso.


Porque nunca dejé de pensar, ni en los silencios más largos.

Porque también me desbordé en las decisiones que tomé a oscuras, 

para no dar explicaciones.

En todas las cosas que sentí completas, y no supe donde ponerlas.

Algo sin forma, ni nombre.


Fe sin destinatario.


Y no fue cobardía, sino lucidez.

Soltar intentando no romper, lo único que todavía respiraba.

Respirar y perderme un poco en cada intento,

de coger aire. 


Y mientras cada posibilidad se perdía en el horizonte,

llenaba los huecos de palabras y momentos, 

no expuestos al azar, no por pura casualidad, 

sino con la certeza de que una conexión así,

pueda enseñarme a vivir el ahora.