viernes, 20 de febrero de 2026

Vacío

Te mostré la noche, sin pedir permiso.

Como quien abre una herida,

para comprobar si aun duele.


Y yo andaba ciega,

sin ver forma, ni salida.

Ni nombre, ni definición,

para todo lo que me recorría dentro.


Tú me miraste despacio,

pero no te atreviste.


Y fue extraño que alguien creyera,

en lo que yo negaba.

Que rozara mi sombra,

sin miedo...

Y aun encontrara pulso.


Ser consciente de que a veces, no falta luz,

sino testigos.

Alguien que diga: "Esto aun vive".


Cuando una ya decidió llamarse vacío.





Nada

No queda nada que acomodar dentro de mí.

Las palabras ya no buscan sentido,

solo caen, pesadas, exactas.


Hay un cansancio que no pide descanso,

se instala en los huesos,

y se vuelve casi invisible,

irrelevante.


No es tristeza,

es la ausencia total de impulso.

La certeza de que incluso el deseo,

requiere energía,

y ya no sobra.


Algo que antes importaba,

ahora solo confirma,

que el tiempo le ha quitado valor,

sentido,

tacto.


Es tocar un fondo que ya no duele,

pero tampoco sostiene.


Un lugar sin eco,

ni alma.

Donde existir se reduce a intentarlo, 

cada día.


Y eso por ahora,

es todo lo que hay.





jueves, 19 de febrero de 2026

Una parte

Una parte de mí aprendió a desaparecer antes de sentir el peligro.

Aunque nadie estuviera cerca de lastimarme.


Descubrí que muchas de mis decisiones nacieron de la desconfianza,

del miedo.

De la decepción.

Y no de esa libertad que siempre fingí tener.


Que elegí caminos seguros,

solo para evitar todo aquello que podía quebrarme.


Revisé recuerdos que preferí mantener intactos,

y entendí que no eran tan luminosos como recordaba.

Que en varios de ellos solo estaba intentando convencerme,

de que no dolían tanto como realmente dolían.


Incluso ahora,

siento ese antiguo impulso de callarlo todo,

como si transformarlo en palabras,

me volviera demasiado visible.


Como si alguien pudiera leerme por dentro y traspasarme.


Pero, a veces,

tengo la necesidad de desnudarme en cada frase,

solo por sentir el vértigo,

de saber que alguien pueda llegar a descifrar mis renglones. 


Aceptando que he sido mi propio límite tantas veces...

que ya no se cuantas cosas dejé  en pausa, esperando,

sin buscar siquiera alivio. 


Y es que hay una parte de mí,

que nunca aprendió a pedir ayuda.

Las palabras que nunca dije,

han empezado a pesar como objetos reales.


Como si cada silencio hubiera acumulado vida propia, 

y ahora reclamara espacio.


He guardado tantas cosas,

que ya no se cuales eran importantes,

y cuales solo formas de protegerme.


Protegerme de un mundo que nunca he sabido rozar sin lastimarme.


Y es que a veces, solo quise ser honesta conmigo,

a pesar de esta profundidad que siempre me dio miedo tocar,

y aunque me tiemble algo por dentro cuando me asomo al vacío,

al menos se, 

que esta vez no estoy huyendo.



jueves, 5 de febrero de 2026

Fugitiva


Me declaro fugitiva,

de un latido a la deriva.

Por el roce de tu aliento,

mi nostalgia se suicida.


​Encadeno tu silencio

mientras cuento los pedazos,

esos donde me quebranto

anhelando tu regazo.


​Que lo siento y no me atrevo,

que te nombro y me deshago.

Si imagino que te pierdo,

no sé cómo remediarlo.


​Y aunque sepa que no llego,

yo regreso a este deseo,

como un fuego que me llama,

como un mar al que no temo.


Soy la sombra de un encuentro,

el naufragio de un intento.

Por más que me distraiga,

tú me habitas en el viento.


No me busques en la calma,

que me pierdo en el desvelo.

Soy la sed que no se apaga,

soy un vuelo sin el cielo.


​Porque ya no sé qué espero

de algo que no tiene dueño.

Que me quemo en tu verano...



Solo para ser invierno.